07 junio 2007

Fuentes Quintana: “O la democracia acaba con la crisis o la crisis acaba con la democracia”

Noviembre 1975, Franco ha muerto. Julio de 1976 el presidente del gobierno Arias Navarro, cabeza visible del bunker franquista, sale dimitido de la Zarzuela. El Consejo del Reino formado por seis representantes de las familias franquistas y su presidente, Fernández Miranda, tienen el encargo de elaborar una terna con los tres candidatos a ocupar la jefatura del gobierno, el nuevo y joven monarca escogerá a uno. F. Miranda sale de las reuniones a puerta cerrada y declara que "tiene lo que el rey le ha pedido". Suárez es presidente. El 18 de noviembre de 1976 ocurre la magia: más de los dos tercios necesarios de las Cortes franquistas votan a favor del proyecto de Ley de Reforma, firmando, pues, el acta de defunción del franquismo. Diciembre de 1976 el pueblo apoya en un referéndum la reforma política de forma mayoritaria, el 94,2% frente al 2,6% en contra. Más tarde se convocan las elecciones a cortes para el 15 de junio de 1977, las primeras libres desde 1936, con la victoria del partido que lidera Adolfo Suárez. En el gobierno Suarez incluye a un Catedrático de Hacienda Pública y de Derecho Fiscal como vicepresidente segundo para Asuntos Económicos ; Enrique Fuentes Quintana.

En 1977 económicamente en España la inflación pasa del 20% de 1976 a mediados de 1977 al 44%, frente al 10% de promedio de los países de la OCDE. A esto se le añade un crecimiento negativo, es la estanflación de los años 70, en parte consecuencia de las crisis del petróleo provocadas por el cambio radical en los precios de la OPEP cuando en doce meses un barril de petróleo pasade 1,63 a 14 dólares. En nuestro país, además, hay ya un paro que se sitúa en 900.000 personas de las cuales sólo 300.000 reciben subsidio de desempleo y seguirá subiendo. La bolsa no para de caer. Las exportaciones cubren el 45% de las importaciones, el país carece de recursos para mantener sus intercambios con el exterior y pierde 100 millones de dólares diarios de reservas exteriores.



Fuentes Quintana y Ordoñez

En 1977 ETA imantiene su estrategía de presión de asesinatos y secuestros, otros terroristas, los GRAPO, están en su absurdo momento criminal álgido. En enero de 1977, un grupo de pistoleros deultraderecha llevó a cabo un atentado contra un despacho de abogados laboralistas situado en la calle de Atocha. Los asesinatos de siete abogados encrespan a los muy activos comunistas, si bien la disciplina de partido consigue una manifestación tranquila que evite una siempre esperada y temida reacción del ejercito. Más adelante se legaliza el PCE pese al temor militar, en Madrid se reúnen los altos mandos, se oyen gritos y proposiciones de acciones drásticas, la situación se salva por los pelos.

En 1977, en plena transición la débil economía española, muy vulnerable al petróleo, se ve muy afectada por la crisis mundial. El déficit exterior se ha disparado, entre 1973 y 1977 se acumulan 14.000 millones de dólares de deuda exterior, lo que representa un importe superior al triple de las reservas de oro y divisas del Banco de España. El déficit público, los altísimos costes de la Deuda Pública con los tipos historicamente altos impiden cualquier contención monetaria, no hay margen para frenar las maquinas de pesetas, sobre todo planea la terrible sombra de la hiperinflación.

Durante el franquismo se instala la idea, luego defendida por López Rodó, que para entrar en democracia se necesita una clase media consolidada. Se maneja la cifra delos 1000 dólares per capita como el umbral para una sociedad moderna. Pero si bien con los planes de estabilización del 59 y de desarrollo posteriores esa cifra se consigue pero las estructuras económicas y fiscales españolas son anacrónicas. Lastradas por las presiones de las clases dirigentes del franquismo la recaudación es mínima y la presión es mayor en las clases menos pudientes.

Las reformas son necesarias y el poder de Suárez muy débil. Tiene a todo el mundo en contra, las derechas más reaccionarias le tildán de traidor, los reformistas le desprecian, la izquierda no se fia del exministro franquista de la falange. La chispa puede surgir por cualquier parte; derechas e izquierdas, militares, sindicatos, estudiantes, todos tienen una mano en la puerta esperando que el otro cruce la línea para a echarse a la calle y montarla. El bunker del regimen franquista, tras 40 años acostumbrado a manejar su dictadura sigue latiendo en las clases sociales privilegiadas y peor todavía, en los cuarteles, la sombra de la guerra civil vuelve a cruzar la piel de toro.

Y surge el milagro.

En este ambiente todas las fuerza enfrentadas llegan a un acuerdo histórico que en gran medida salvará la situación en España. El 25 de octubre 1977 se firman Los Pactos de la Moncloa. Redactados por el Vicepresidente Segundo de Economía Enrique Fuentes Quintana los pactosde la Moncloa juntan acuerdos políticos y económicos.

De izquierda a derecha: Enrique Tierno Galván, Santiago Carrillo, José María Triginer, Joan Reventós, Felipe González, Juan Ajuriaguerra, Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Leopoldo Calvo Sotelo, Miguel Roca.

La situación requiere cintura. No solo era necesario un buen análisis de situación, Quintana lo tenía desde 1973 cuando como director del Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda elaboró el «Informe sobre el Sistema Tributario Español». No solo un buen plan de salida, las propuestas de reforma redactadas por él en el documento base. También había que convencer a moros y cristianos que bajaran las espadas y firmarán. De ahí la frase del profesor Quintana haciendo suya una declaración de un político republicano de 1932: «O los demócratas acaban con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia».. Recordemos que aquella república acabó en el 36 con la guerra civil que trajo el franquismo.


El día 25 de ese mes firman los Pactos de la Moncloa los representantes de los principales partidos políticos, incluidos el comunista Santiago Carrillo y el exministro franquista Manuel Fraga, aunque éste no subscribe el pacto sobre cuestiones jurídicas y políticas: derecho de reunión y asociación, reforma del CódigoPenal, reorganización de las fuerzas de orden público.

Los pactos son aprobados por el Parlamento el día 27 y su contenido se divide en medidas urgentes (contra lai nflación y el desequilibrio exterior) y reformas necesarias a medio plazo para repartir los costes de la crisis.

Las medidas de saneamiento a corto plazo son: una política monetaria que frene la expansión de la masa monetaria, una política presupuestaria que reduzca el déficit público, la fijación de un cambio de la peseta realista que reduzca la deuda exterior, y la obligación de incrementar los salarios en base a la inflación prevista y no a la pasada, con el objetivo de que los salarios no aumenten más de un 22% como promedio en 1978 respecto a 1977: Se pide pues a los trabajadores que no mejoren su nivel devida durante ese año. Contra el paro se presentan una serie de normas que permiten la contratación temporal, sobre todo de jóvenes que no han accedido nunca a un puesto de trabajo.

Las reformas a estudiar son: la fiscal y la de la administración tributaria; para que todos los ciudadanos paguen sus impuestos (en esos años muy poca gente lo hace, mientras que tras la etapa socialista, en los años 90, España es sin duda uno de los países donde más difícil es evadir), la aplicación de un control real a la liquidez y solvencia de los bancos y cajas de ahorro, la reforma en sentido flexibilizador del mercado laboral: en tiempos de Franco el despido era prácticamente imposible.

Los efectos de los Pactos de la Moncloa son positivos en algunos sentidos y menos en otros: la inflación acaba el año en el 26,4% contra las previsiones del 80% y cerrará 1978 en el 16%, las reservas de divisas duplican y las cuentas de las empresas empiezan a mejorar y emprenden el camino hacia los beneficios. Sin embargo, el agravamiento de la crisis del petróleo, el aumento del paro y el déficit exterior dificultó el éxito de dichas medidas. Los primeros años de la década de los ochenta se caracterizarón en materia económica por el paro, la inflación, el déficit público, la deuda exterior, y la reconversión industrial.

En cualquier caso los Pactos de la Moncloas supusieron el punto de inflexión de la economía española que permitió dar un respiro económico a la sociedad y evitar la crispación que muy probablemente hubiera podido alimentar las fuertes tensiones y potenciales bombas de relojería sociales de la transición. Hoy todavía los pactos son un ejemplo a menudo mencionado en otros paises como solución a crisis y transiciones complicadas.


Es difícil colgar ahora medallas, entre el equipo de gobierno de Suárez, y los propios partidos y políticos desde Fraga, González, Carrillo, etc. todos cedieron parte importante de sus reivindicaciones históricas. Todos tuvieron que enfrentarse a los suyos para defender el acuerdo. Pero como ha ocurrido en contadas ocasiones en España es cuando se escucha a los tecnócratas cuando el país y sus ciudadanos tienen un cambio significativo, cuando la sociedad española avanza hacia mejor.

Joan Sardá, Lucas Beltrán, Ernest Lluch, Fuentes Quintana.... poco a poco los grandes nombres de la economía española de la segunda mitad del siglo XX nos van dejando. Aquellos sabios que escribieron la historia sorda de España y nos metieron en el primer mundo. Descansen en paz.

lcp