En junio se ha de nombrar un nuevo gobernador del Banco de España, un puesto clave en la fundamental reforma financiera que se está alargando los últimos años y que se necesita para volver a la senda del crecimiento. Algunos han ya mencionado nombres en
prensa financiera y
blogs de cierto prestigio (sea dicho con las reservas pertinentes dentro de las siempre pantanosas aguas de la discusión económica (1)); José Manuel González-Páramo, Fernando Bécker
. No voy a entrar a valorar a personas que no conozco y me ahorraré mis sospechas partidistas, esperemos que por una vez este gobierno cumpla con su anunciada intención de buscar tecnócratas y no tanto fidelidades personales e ideológicas.
Hago este post en defensa de un outlaw. Es la ventaja de ser el editor, redactor, director y becario del blog, puedo conceder títulos a discreción. Al Grano, hay un hombre que reúne unas condiciones en mi opinión excepcionales; Aristobulo de Juan.
Pongamonos en antecedentes: como ya he mencionado en algún otro post en los años 80 España tuvo la primera (y mayor) crisis financiera de su historia moderna, cayeron cerca de 50 bancos. Sin embargo el sector financiero no dejó nunca de crecer. Hubo un proceso de concentración bancaria que consolidó al sector hasta el punto que la siguiente etapa es conocida como la internacionalización de la banca española y creó lo que hoy en día son algunos de los bancos más grandes del mundo (BBVA, Santander). Los bancos que desaparecieron fueron en su inmensa mayoría absorbidos por otros bancos, evitando las liquidaciones de las instituciones con todo lo que eso acarrea: destrucción de valor activos, impagos, despidos, posibles efectos dominó, etc. Fueron muy pocos y pequeños los bancos que realmente se liquidaron y por lo tanto costaron muy poco a las arcas públicas en cuanto a garantías de depósitos de los clientes a través del FGD (de ahí el nombre de la entidad).
La solución a la crisis, muy compleja y en cada caso diferente, pasó en gran medida por la recién creada institución del FGD. Dicha institución creada por iniciativa pública bajo la legitimidad de la defensa de los ahorradores, a pesar del nombre luego actuará más como una UCI, institución de intervención y banco malo quedándose con los activos en ese momento considerados tóxicos, como he mencionado tuvo que garantizar muy pocos depósitos .
Básicamente la cosa funcionaba así: en un entorno de extrema escasez de liquidez cuando un banco era sospechoso de estar en dificultades, (sospechas que podían venir por cualquier motivo ya que todos los bancos están por definición de su función apalancados -captan a corto prestan a largo- y son insolventes a corto plazo por el sistema de reserva fraccionaria que les permite tener rátios de liquidez bajos) el resto de la banca le cerraba la prácticamente única fuente de liquidez de aquel sistema; el interbancario. A partir de ahí pasaba a depender de las ayudas del BdE, el cual intentaba por unos mese solventar la situación y mantenía al enfermo en respiración asistida inyectándole liquidez y haciendo la vista gorda con sus coeficientes, pero a medida que pasa el tiempo si no consigues renovar tus pasivos estos van caducando y aumentando el problema de falta de liquidez. Días antes de que el propio banco hiciera pública su suspensión de pagos el BdE hacía su pirueta habitual, la operación acordeón llevada a cabo por el FGD:
-Se reduce el capital nominal de la entidad a un precio simbólico (1pta), con lo que de hecho se le quita la entidad a sus accionistas
-Se amplia capital, normalmente por la misma cuantía que tenia antes totalmente suscrito por el FGD. Es decir la entidad pasa a ser del Fondo, una entidad semipública (50% BdE-50 aportaciones de la banca), y de paso se recapitaliza y se le inyecta líquido -esto último es lo que más necesita-.
-A la entidad se le pega un buen rapapolvo y se le quitan las telarañas: el Fondo le compra los activos malos y sospechosos -en principio el origen del problema que ha generado que el resto de la banca desconfíe y le cierre el interbancario- y en general se paga con bastante líquido, que fácilmente aporta el FGD ya que tiene detrás al BdE y el propio Fondo es creíble en el mercado como para titularizar y hacer líquidos sus activos y aportaciones.
-Semanas más tarde, el banco intervenido más pequeño pero limpio y hinchadito del apetecible líquido en un momento de sequía, se vende, o casi regala, a una entidad más grande (encantada de recibir los clientes, las oficinas, los activos, el cash freco y las garantias públicas adicionales), evitándose así la temidas liquidación de la empresa y sus efectos destructivos para clientes, acreedores, deudores -empresas que dependen de una fuente de financiación-, y se evitan efectos dominó en la banca, ya que está se presta mucho dinero entre si.
La magia del asunto está en las valoraciones de los activos tóxicos. Si se hacen bien, es decir duras, catastróficas, aunque eso implica grandes provisiones para el Fondo en un inicio, a largo plazo muchos de esos activos recuperan su valor. Otra parte de las perdidas son asumidas por el propio hecho de que los accionistas del banco fallido han perdido sus acciones y el banco se ha hecho más pequeño. La prueba es que el FGD tiene beneficios. Si señores,
beneficios. Al cabo de 7 ó 10 años, pasada la tormenta muchos de esos activos que fueron valorados catastróficamente ganan valor y se contabilizan beneficios. Hasta tal punto es así que la banca privada logró convencer al BdE para que se saliese del FGD y quedarse ellos con los beneficios. Algo increíble ya que no solo se privatizan los beneficios tras asumir el Banco público los riesgos sino que se pierde un instrumento de intervención para las crisis que ha sido muy útil, de ahí que luego se haya tenido que crear otro
FROB (ahora sí con un nombre más acorde con sus funciones prácticas).
El truco está en que el FGD es una entidad especial que aunque sus perdidas superen su neto (tenga un neto negativo) no quiebra y además como los pasivos son depósitos de la banca que están ahí por ley no puede haber un pánico. El FGD ha funcionado los primeros años con neto negativo pero invirtiendo los activos provinientes de los pasivos hasta que una parte importante de estos se han recuperado, los beneficios han construido un neto positivo y da rentabilidad a sus accionistas con mucha seguridad. Dado que las valoraciones fueron ya a la baja, a la muy baja como se quejan los banqueros intervenidos, y que se invierte a largo plazo, al final es comprar barato y vender caro. Además los créditos concedidos como parte de los rescates son créditos con tipos altos y como suele ocurrir son devueltos. Total, lo dicho, FGD un banco malo con beneficios.
Lo mejor de esta solución es que nos solo capeó el temporal, evitó los efectos destructivos de las liquidaciones y los efectos dominó, permitió al sector seguir creciendo (3), sentó las bases de un sector financiero que se expandió internacionalmente, sino que además lo hizo sin coste al sector público y sin crear los famosos dilemas morales (incentivos para asumir riesgos excesivos). Esto último es lo que más me gusta y hecho a faltar. En las operaciones acordeón no solo los accionistas de la empresa fallida perdían sus acciones, sino que lo normal era que los directivos perdieran su trabajo. No se incentiva pues un comportamiento de riesgo a los propietarios ni a los gestores, de hecho le tenían pavor al FGD. Comportamientos de excesivo riesgo o mala gestión te costaba la inversión, el trabajo y la pena de telediario.