25 septiembre 2007

Hedge fund's humor

Carta abierta de un gestor de 'hedge funds': “Crucemos los dedos y recemos a dios”



Hace unos días, Mark Gilbert escribía un artículo en Bloomberg en el que ironizaba sobre la labor de los gestores de hedge funds a cuenta de la última crisis. Este es el artículo:

Querido inversor:

Aprovecho estas líneas para poner en su conocimiento cuál ha sido el comportamiento reciente de nuestro hedge fund: Short-Term Capital Mismanagement LLP.

Como bien sabe, la selección de valores dentro del fondo se rige por un modelo de inversión desarrollado internamente, que hemos bautizado con el nombre de "la diana". Una vez que se ha decidido la asignación de activos, el stock picking se obtiene digitalizando los resultados de nuestro exclusivo modelo cúbico-hexagonal.

Desafortunadamente, parece que nuestro modelo de selección no era tan exclusivo como parecía. Cientos de hedges manejaban idénticos mecanismos lo que, en términos financieros, se entiende como crowded trade que también se puede traducir como "el proceso de subirse al vagón que se encamina directo a estrellarse contra la pared".

Una vez que se colapsó nuestra generación de alfa, la beta pasó a ser negativa, nuestra cobertura de la delta se envenenó y, créame, mejor que no le cuente lo que ha ocurrido con la gamma. Ni siquiera podemos encontrar las epsilons, que han desaparecido misteriosamente.

Los precios

Siempre hemos creído que la exactitud en los precios debía ser una pieza esencial para evaluar nuestras estrategias de inversión. Sin embargo, se ha convertido en un hándicap más en los últimos días.

Inicialmente nos fiamos de Bob, el vendedor del Hokey-Cokey Bank, que nos aseguró que los títulos de la cartera aún conservaban el 100% de su valor. Todo marchaba bien. (Le recuerdo que Bob fue el banquero que en su día nos vendió un cerro de Collateral Debt Obligations o activos titulizados). Bob sabía de qué hablaba. Pero en los últimos días parece que Bob ha sufrido una pequeña crisis nerviosa, a juzgar por las risitas histéricas con las que recibió nuestra solicitud de actualización de precios remitida esta misma semana.

Desafortunadamente, nuestros esfuerzos por implantar un esquema de valoración interna de los CDOs que Bob nos vendiera, usando la tradicional técnica conocida como "maquillaje", no han funcionado.

El caso es que todas las carteras que manejamos se encuentran bajo un proceso severo de revisión conocido como "crucemos los dedos y pidamos a Dios que no tengamos que salir al mercado a pedir precio para nuestra posiciones", proceso que se complementa con un estudio estadístico inter-mercados, inicialmente desarrollado por el ejercito de los Estados Unidos, y que responde al nombre "ni digas, ni preguntes".

Lo cierto es que este desajuste del no mercado, o "unmarking-to-unmarket", ha sido la pauta de actuación del conjunto de la industria las últimas, ummmm, 72 horas.

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