Here it comes. Parece que Obama se ha cabreado. Tal vez podamos verle mostrar un poco de sangre en las venas y se enfrente a los todo poderosos lobbies americanos, y nada menos que a los más duros de todos, los lobbies financieros.
Nada ha cambiado desde la crisis, ni límites al apalancamiento, ni el control de un mercado de derivados, ni transparencia en contratos OTC (básicamente se mantienen en secreto en las cajas fuertes de las empresas y fuera de balance), ni separación de banca comercial, de negocios y seguros, ni disminución del tamaño de las empresas que mantuvieron en chantaje a los gobiernos por las consecuencias de su posible caída, ni obligación de asumir riesgos por las hipotecas o deudas concedidas y titularizadas, ni más control de los accionistas sobre los administradores, ni reforma de las agencias de rating, ni límites a la concentración de riesgo, ni requerimientos de capital, ni la utilización de entidades financieras fuera de las regulaciones de la banca.... todo el sistema es hoy como lo era en agosto del 2008, es más, crece poco el crédito a la economía real, pero vuelve a crecer espectacularmente los mercados de derivados, como diría Reagan: here they go again....
Todas aquellas medidas que en gran parte fueron implementadas por FD Roosvelt en 1933 en plena depresión, como reacción al crack del 29, y en especial el Glass-Steagall act, se fueron desmontando progresivamente. Hoy se mantienen y no se cuestionan algunas de las innovaciones de esa ley, como el fondo de garantía, otras medidas como la regulaciones de los tipos de interés no son hoy defendidas por nadie (que yo sepa- si bien es verdad que el sistema monetario de hoy no es el patrón oro de entonces), pero otras medidas anti apalancamiento, separación de funciones de banca, antiespeculación, requerimientos de capital y solvencia, transparencia, etc. sí se han hechado en falta.
El proceso de deconstrucción regulatoria ha sido lento pero inexorable, especialmente durante los 80 y 90, desde el reaganiano Don Regan, el mismo Volcker en sus días de Fed's Chairman, los clintonianos R. Rubin, L. Summers, A. Greenspan, etc. hasta la apoteósica culminación desregulatoria, patrocinada por Phil Gramm, con el Financial Services Modernization Act de 1999 (deroga el Glass-Steagal Act y permite a cualquier entidad operar en cualquier mercado prácticamente), el Commodity Futures Modernization Act del 2000 (que excluyó a los mercados de derivados de la regulación de la SEC -Securities Exchange Comission- la correspondiente americana de la CNMV), y la decisión de la SEC en abril del 2004 de abolir la net capital rule (permitió a los bancos saltarse cualquier límite de apalancamiento) ... o el Laissez faire de los supervisores posteriores Christopher Cox (rector de la SEC) permitiendo, casi fomentando, los naked shorts (apuestas hiperapalancadas a que las cotizaciones se hunden, sin tener siquiera participaciones), T. Geithner (Chairman of the NY Fed donde están todos los grandes bancos)aceptando cualquier balance sin hacer preguntas, o Greenspan que incluso se oponía a que las agencias cumplieran la ley antifraude bajo el argumento que el mercado castigaría a quien se dejara engañar y se auto regularían … hasta septiembre del 2008.
Pero ayer, ayer cambiaron las cosas. Todo por unas pequeñas, inesperadas y lo que tenía que haber sido previsiblemente fáciles elecciones especiales de Massachusetts que se han tenido que celebrar por la muerte del león del senado; Ted Kennedy. Dichas elecciones han sido una gran sorpresa. En pocos meses el estado más demócrata desde hace décadas, el estado en que los liberales americanos (léase progres) hace unos meses tenían una ventaja en las encuestas de más de 40 puntos, ha elegido a un candidato republicano desconocido.
Tras las elecciones para el cargo de Gobernador de los estados de Nueva Jersey y de Virginia es la tercera derrota seguida de los demócratas después de la elección de Obama.
Estas elecciones especiales de Massachusetts suponen cambio brutal. Los demócratas han perdido el número mágico, 60 senadores. La mayoría cualificada que les permite pasar leyes “normales” y superar el veto (filibuster ) de la oposición (la excepción son las leyes que afectan exclusivamente al presupuesto – ese procedimiento, reconciliation, solo necesita mayoría simple, 51 de 100 senadores). Tras un año durísimo, de durísimo debate por la reforma sanitaria, que parecía finalmente encarrilado cuando las dos cámaras por fin habían aprobado proyectos de ley, diferentes pero suficientemente cercanos para esperar un acuerdo en semanas, se va por el retrete por una elección inesperada. Goodby reforma sanitaria.
El sistema político norteamericano es complejo y fomenta el drama; el ejecutivo y cada una de las cámaras son elegidas en elecciones diferentes, además de un sistema de listas abiertas por distritos estatales que aún dificulta más los acuerdos, impide el control de los miembros de las cámaras por parte de los partidos y deja la puerta abierta a los lobbies (un ejercito de abogados que mueven miles de millones, una industria legal, inmensa, con despachos en el propio Capitolio) para comprar a los senadores y congresistas uno a uno, que a pesar de votar leyes federales solo responden ante sus electores estatales. Todo un sistema político-mediático-financiero muy intricado que hace muy difícil cualquier tipo de iniciativa legislativa federal y menos en un país del tamaño de un continente. Todos los intentos desesperados de Obama de buscar acuerdos con los republicanos se han encontrado con una oposición cruenta. Ni un solo apoyo, ni un solo voto para ni una sola iniciativa por parte de la oposición, cero.
La pérdida de la mayoría cualificada en el senado aún limita más el margen de maniobra, es una derrota dolorosa, de un solo senador pero con la consecuencia de cambio de equilibrio de poder, lo que ellos llaman a wake up call. Se impone la reacción. Esta derrota ha dolido, se interpreta como una muestra de rabia popular contra el stablisment, es hora de tomar la iniciativa y de hacer lo que tantos economistas Bill Black, un reconvertido Paul Volcker, Simon Johnson, o el viejo Joseph Stinglitz, y en general todos los que no eran parte del libertarismo de antaño llevan reclamando durante meses. Es hora de enfrentarse a los lobbies y hacer una autentica reforma del sistema financiero, con acuerdos o sin ellos, con la oposición o sin ella, con Wall Street o sin, con los lobbies o contra ellos. La verdad lo estaba esperando, … o al menos deseando, las consecuencias son de hecho inmensas, pero lo mejor es lo divertido de todo este teatro. Will see.
http://www.msnbc.msn.com/id/21134540/vp/34976114#34976114
Por cierto una de las cosas que uno aprende estudiando crisis financieras es que los rescates en épocas de crisis sistemáticas, al contrario de la creencia popular que se regala el dinero público o privado para salvar entidades, suelen ser grandes negocios. El viejo truco de comprar barato y vender caro. Botín lo sabe desde los años 70, nuestro FGD se ha forrado varias veces, varios de los grandes bancos españoles han crecido comprando entidades en crisis,.... La Fed americana presenta este año beneficios record 45.000 M $, el presi dice que ya ha recuperado gran parte de lo prestado … como dice Vincent Reinhart 1 en el Washington Post "This shows that central banking is a great business to be in, especially in a crisis"